lunes, 5 de agosto de 2013

Si nunca has fracasado, dificilmente conocerás el verdadero éxito!



En la historia de la humanidad han existido muchos personajes para quienes la vida no les ha sido fácil. Varios de ellos han vivido lo que es el rechazo e incluso la humillación que les ocasiona el ser diferentes. Hay que saber  cerrar los oidos y escuchar a nuestro corazón si queremos llegar lejos. No vaya a ser que un "No puedes" nos prive de un artista, atleta, músico, lider, escritor, científico, psicólogo,, médico  o cualquier otro ser talentoso...

miércoles, 31 de julio de 2013

El perfil psicológico del Mexicano

Excelente artículo que pone al descubierto los rasgos de personalidad mas representativos de los mexicanos. Su potencial, propio de una cultura tan fuerte y llena de virtudes, así como también  sus temores y traumas cultivados a lo largo de los siglos.
Un país rico en recursos naturales y humanos, lleno de contrastes groseros que exhiben la abundancia y la miseria en un mismo escenario, ante los ojos fríos e indiferentes de sus gobernantes, la explotación de sus mercaderes  y la condescendencia de sus pobladores.El México que elige "pacificamente" quien le va a saquear durante los próximos seis años "Porque así son todos y no hay nada que hacer..." (La idea mas enquistada en nuestra sociedad.)
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El mexicano abandona completamente lo que no le interesa -las matemáticas o la observación científica, por ejemplo- y considera con displicencia los aspectos que le son indiferentes o desagradables. Pero cuando logra romper el bloqueo mental, puede resultar un diestro matemático o un profundo filósofo. Son notables las dotes del mexicano para la inteligencia intuitiva y la imaginación concreta. En todas aquellas operaciones que existe más penetración que amplitud, el mexicano destaca sobre los demás. Las resonancias de su choque afectivo son propicias a la vida artística y a la tragedia. El gusto por el sabor vivo de las palabras -abundan los mexicanismos- y por los modos efectivos de expresión capacita a los mexicanos para el estudio de las lenguas. Muestran mayor facilidad para el aprendizaje de los idiomas, que los norteamericanos, los franceses, los españoles o los ingleses.

La fantasía del mexicano es riesgosa para los negocios, pero exitosa para las tareas mecánicas. Abundan, entre nosotros, los buenos mecánicos empíricos. Y cuando la necesidad apremia surge un invento genial, que luego deja sin perfeccionar y sin patentizar. La televisión a colores, por ejemplo, fue invento de un mexicano, aunque el mundo lo ignore.

La vieja norma de la sensatez debe ser impuesta, desde muy temprano, en este pueblo emotivo. De otra suerte caeremos en la tiranía de la enervación, en la inconstancia y en la susceptibilidad exagerada. Cuando la educación no robustezca al escepticismo, surgirán en México las cualidades más aptas para abrir el corazón a la caridad.

Las ramas maestras del árbol caracterológico mexicano se insertan en la raíz emotiva. La contemplación hace refluir a la emoción sobre sí misma. La religiosidad y el fervor estético son propios del emotivo-contemplativo. Y cuando la pasión -forma superior de la emotividad- se apodera del mexicano, le transforma en una personalidad poderosa cuyas fuerzas están dirigidas hacia un amplio desideratum, equilibrándose entre la intensidad de la vida interior y la energía de realización, como en el caso de José Vasconcelos o en el de José Clemente Orozco.

La realidad, la cruda realidad cerca de frente al mexicano, por el mensaje del hospital, de la cárcel, de la falta de alimentos, del atropello del cacique... Su "función de objetivación" es primitiva. Se adapta y se sitúa, pero guarda una distancia indispensable, con respecto al entorno, para no dispersarse en la misma vastedad expansiva. Su instinto de exteriorización -hablo del mestizo y no del indio puro- es débil. Propende al disimulo y se encierra en el caparazón de sus cavilaciones interiores. Es muy difícil la lectura de los sentimientos reales del mexicano. En su mirada taciturna puede arder una llama de un fuego interior que le consume sin exteriorizarse. Desde niño aprende a refrenar sus sentimientos: ¡los hombres no lloran!, le dice, en tono severo, el padre. Como buen introvertido, el mexicano lleva la marca del predominio de la vida subjetiva. Encarcela a su emoción, y ahí en el cautiverio, la discurre, la saborea, la recapitula, la matiza y la madura. Nada se trasluce por el momento. Pero la tensión inestable puede estallar en el momento en que menos se piensa. Carácter meditativo, reservado, vacilante, no se entrega fácilmente a los abandonos espontáneos, al examen de los otros. Su acción se contiene por cierto temor a los objetos. Su observación desafiante le retrae y le demora. Gestos quebrados, bruscos, refrenados, con un coeficiente de ironía dejan ver su timidez y su introversión. Confía en si mismo, pero es irresoluto en la acción. Posee mayor comprensión y hondura intelectual que el extrovertido, pero menor capacidad de adaptación y de modificación a las circunstancias. Cuando abre el cerrojo a su soledad, puede tomarse cáustico y amargo, rígido y porfiado. Enfrascado en sí mismo, es natural que tienda al secreto y al aislamiento. Se forja ilusiones porque el mundo exterior lo conforma -o lo deforma- a la medida de sus deseos. Propios y extraños se dan cuenta de que su cólera agresiva y vengadora estalla periódicamente, al menor pretexto inmediato. Intuitivo, soñador, artista, el mexicano tiene una fina disposición para el sentido de lo íntimo. Su sentimiento profundo de inseguridad se traduce en timidez. El poder de decisión se ve menguado por interminables cavilaciones.

El exceso de emotividad del mexicano, se siente vulnerado por la menor imposición del mundo. De su dolorosa sensibilidad provienen sus crispaciones herméticas y sus quiméricos ensueños compensatorios. Pero hay también -cosa en extremo valiosa- un alto grado de preservación interior, de defensa de su dignidad de persona, de su resistencia a cosificarse y alinearse.

Aunque el mexicano sea preponderantemente introvertido, no puede desembarazarse por completo de la tendencia extraversiva que refrena. Las imperiosas tendencias expresivas se descargan extraversívamente.

Después del análisis caracterológico, es preciso reaccionar contra el peligro de la introversión excesiva que amenaza con hipertrofiarse en delectación egotista, en estériles ensueños y en voluptuosidades complicadas. El valor del ahínco intelectual y volitivo, la lucha contra el obstáculo, es lucha por la realidad. Y esa lucha por la realidad no debe faltar nunca en el mexicano, aunque sea emotivo e introvertido. Los refugios imaginarios, los universos de deserción, el bovarismo, las fábulas de la frustración y la mentira mitomaniaca son tentaciones permanentes que el mexicano debe superar en la disciplina de lo concreto, en la educación motora, en la formación social y en la imaginación artística. Lo real y lo imaginario colaboran en la percepción misma de México. El principio de la edificación interior del mexicano consiste en reconocer las propias tareas y deficiencias, tratar de vencerlas y emprender la ardua y fervorosa labor de ser nosotros mismos, en lo que tenemos de mejor, confiados en la capacidad de perfeccionamiento y en la valiosa porción de dotes que el pueblo mexicano ha mostrado, como constantes, a lo largo de su historia. Nuestro paso por la tierra, como mexicanos, requiere probidad, respeto de sí mismo, fidelidad al estilo y lealtad a la vocación individual y colectiva.



*Agustín Basave Fernández del Valle, “Rasgos psicológicos dominantes en el mexicano” en Vocación y estilo de México. Fundamentos de la Mexicanidad. Limusa, México, 1990.

Tomado de  http://criminologiaycriminalistica.com/

jueves, 2 de mayo de 2013

Cinco cosas que te pueden hacer perder la memoria



 

 No solo la edad y enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer afectan negativamente a la memoria. Ciertas situaciones fisiológicas y algunos hábitos también nos lo ponen más difícil a la hora de almacenar y recuperar recuerdos.




Estrés crónico. Según sacaba a la luz el año pasado la revista Neuron, las hormonas del estrés afectan negativamente la función de la corteza prefrontal, una región del cerebro que se ocupa entre otras cosas, de almacenar la memoria de trabajo (que almacena información por un breve lapso de tiempo) y de tomar decisiones. Y todo porque las señales en esta zona se transmiten a través del glutamato, cuyos niveles caen cuando nos estresamos reiteradamente.

Embarazo. Las embarazadas tienen una especial predisposición a ver mermada su memoria espacial, la que nos sirve para orientarnos y recordar dónde dejamos las cosas, según un estudio presentado en la Conferencia Anual de la Sociedad Británica de Endocrinología. Esta pérdida de memoria es más acusada en los dos últimos trimestres del embarazo, y se mantiene hasta tres meses después del nacimiento del hijo. Por suerte, es reversible.

Fumar. Un reciente estudio de la Universidad de Northumbria revelaba que los fumadores tienen peor memoria que los no fumadores. Concretamente, en pruebas de memoria en que se les pedía recordar una serie de tareas asociadas a distintos lugares, los no fumadores recordaban un 81%, mientras que los adictos al tabaco solo recordaban un 59%. Dejar de fumar revierte estos efectos negativos de los cigarrillos.

Exceso de grasa. Si nuestra dieta incluye demasiadas grasas saturadas y colesterol el cerebro se inflama, la función nerviosa se altera y la memoria de trabajo o memoria inmediata se reduce, tal y como se desprende de un estudio dado a conocer en la revista Journal of Alzheimer's Disease.

Hipertensión. A partir de los 45 años de edad, la presión arterial alta o hipertensión se asocia con una pérdida de memoria, según demostraba un estudio de la Universidad de Alabama publicado en Neurology. Los autores lo atribuyen a que la presión sanguínea alta debilita las pequeñas arterias del cerebro, lo que puede desencadenar daños neuronales.

Fuente: http://www.muyinteresante.es