jueves, 3 de abril de 2014

Un estudio revela exagerada exposición de los niños a la TV y al computador


Un estudio revela exagerada exposición de los niños a la TV y al computador.
Sentar a los niños horas y horas frente a una pantalla de televisión o ante una consola e incluso un computador, es una "peligrosa" tendencia que se ha instalado en la vida moderna y que puede tener consecuencias negativas para los pequeños, según un estudio presentado en Glasgow por el psicólogo Alic Sigman y publicado por el diario 'El Mundo de España'.
No exponer a un niño a una pantalla hasta los tres años. Como máximo, fijar un tiempo de una hora y media al día y no usar el iPad o el Blackberry delante de ellos son algunas de las recomendaciones drásticas del psicólogo Sigman. El especialista lanzó una campaña contra la "paternidad pasiva", ante la intrusión mediática que ha convertido los hogares en una sucesión interrumpida de pantallas.
Según el estudio de Sigman publicado por 'El Mundo', existe un vínculo directo entre el sedentarismo tecnológico y el aumento de la obesidad infantil, la diabetes, el déficit de atención, los problemas cognitivos y la alteración del sueño de los niños. "La tecnología debe ser una herramienta, no un peso para las familias ni un riesgo para la salud", ha advertido Sigman.
Sigman resalta el hecho de que en muchos padres se ha impuesto la "peligrosa tendencia de usar la tecnología como niñera desde edades muy tempranas. El psicólogo británico recomienda evitar a toda costa el uso de pantallas en la fase crítica de desarrollo del cerebro y, en especial, en los niños menores de tres años. El abuso de la tecnología, dice, crea una dependencia no saludable.

Fuente: Diario www.adn.co

lunes, 31 de marzo de 2014

Equilibrando nuestras emociones, la importancia de la inteligencia emocional.

  

El equilibrio de nuestras emociones resulta esencial, ya que están presentes en todos los ámbitos de nuestra vida; influyendo constantemente en nuestra conducta y las decisiones que tomamos.

 
  • Inteligencia emocional:

La “Inteligencia emocional” de la que hoy día se habla tanto, es un proceso que resulta de mantener las emociones equilibradas, los excesos emocionales en uno u otro polo son los desencadenantes de los trastornos, las conductas inapropiadas y las decisiones impredecibles que repercuten en el arrepentimiento y el malestar.

Las emociones resultan básicas para nuestro correcto funcionamiento, en todos los aspectos, ya que tienen el poder de repercutir en todas las áreas de nuestra vida. Esto lo corrobora la ciencia, el Neuropsicólogo Antonio Damasio afirma que los estudios revelan que en los casos en los que hay una lesión cerebral en los centros del cerebro que regulan las emociones, estas personas por lo general no son capaces de tomar decisiones racionales, ni llevar a cabo sus tareas diarias.

Cuando las emociones se disparan ya sea en un extremo u otro, es como si les subiéramos el volumen tanto que solo causa ruido y malestar, o le bajamos tanto el volumen que apenas podemos percibirlas; en ambos sentidos no podemos hacer un buen uso de las emociones. La inteligencia emocional consiste en regular estos extremos de manera que se pueda tomar conciencia de ellas, para poderlas comprender, transmitir y expresar.
  • Conectar con las emociones
Lograr equilibrar las emociones, es el paso para poder gestionarlas y utilizarlas a nuestro favor. Filósofos como Thomas Hobbes y David Hume explicaban que: a veces hay que consultar con nuestras emociones más fuertes para tomar las decisiones más racionales. Al estar en conexión con ellas, ante una situación importante en nuestras vidas que no sabemos qué decisión tomar, podríamos preguntarle a nuestro yo futuro: que pasados unos años que lamentaría más no haber hecho. En eso momento podemos hallar la respuesta a lo que queremos realmente hacer. Las emociones pueden servirnos de guía si estamos conectados con ellas.


  • Cómo equilibrar nuestras emociones
El proceso que permite equilibrar nuestras emociones, puede resultar complicado, pero realmente solo requiere de nuestra disposición de cambio, y estar abiertos a la posibilidad de aprender cómo atender a las emociones que experimentamos en cada situación, reconociéndolas, tomando conciencia de dónde se sitúan, cómo nos hacen sentir y de dónde proceden.

Consiste en darse cuenta de los automatismos que empleamos con cada una de las emociones que experimentamos, para poder convertirlos en algo voluntario y decidido. De esta forma tomamos las emociones en nuestro beneficio, y no somos nosotros los que estamos dominados y controlados por ellas. Sin interferir en ellas, sabiendo que están y teniéndolo en cuenta, ya es posible beneficiarnos.

El apoyo psicoterapéutico a través de un servicio profesional y los entrenamientos de Desarrollo humano, abren la posibilidad de aprender a tener un mejor manejo de nuestras emociones que nos permita orientarlas a nuestro crecimiento.

Acude a recibir la ayuda en el Centro de atención psicológica de tu preferencia.
  
 
Bibliografía Consultada:
Rodríguez, B. G., Sánchez, M. P. J., Díaz, M. D. M., & Sánchez, F. J. D. (2010). Psicología de la emoción. Editorial Universitaria Ramón Areces.